sábado, 13 de diciembre de 2008

Muy incompleto

Arqueólogos de la imagen han encontrado valiosísimos clips hasta ahora perdidos que nos muestran a un montón de pactogaters en los días anteriores a la filmación.

Podrás ver, lector, tal vez tu propio rostro en:


Y también en:


Al parecer se habla de un diccionario de guión, un libro interpretado por actores y cantado por cantantes.

Rosa lo compró un martes y le tocó la lotería.

Aranda quiso comprarlo pero no lo hizo y fue atropellado por una bicicleta.

Anselmo lo leyó a escondidas en una librería y sangró por la nariz, más adelante lo compró y un productor de Lloret de Mar le encargó un cortometraje.

“¡DICCIONARIO INCOMPLETO
DEL GUIÓN AUDIOVISUAL
!”
le ayudará en el camino de perfección.

Al gato Gomero se le paró el corazón, unos amigos le susurraron la definición de gato y Gomero saltó a tocar el timbal.
¡Este Diccionario le burlará de la muerte!
¡Bueno en Navidad, mejor en Año Nuevo!
A la venta en librerías, bazares chinos y farmacias de turno.

Vea usted la definición de gato en:

martes, 9 de diciembre de 2008

El lenguaje clásico, la victoria sobre la muerte... y el gato

Dicen que en su lecho de muerte, Edison quiso aclarar que de todos sus inventos su predilecto era el fonógrafo. Parece ser que, entre los inventores del siglo XIX, siempre se había considerado una absoluta quimera la grabación de la voz. Retener imágenes es algo que podía hacer cualquier pintor, o desde hacía algún tiempo los fotógrafos, pero la voz, tan etérea, que existe y acto seguido desaparece para siempre... ¿Cómo captar eso?. ¿No es propiedad tan solo del recuerdo?. Quien pudiera grabar la voz conseguiría volver a oír a sus seres queridos, incluso después de que hubieran muerto. Edison, como hombre de negocios, tenía en la cabeza algo más que eso, un espectáculo de voces con cantantes ya fallecidos. Nada que hoy nos pueda sorprender demasiado pero que hace poco más de cien años sonaba a imposible.

El cine, imagen y sonido registrados y reproducibles, nace entre otras muchas cosas con ese espíritu: retener para siempre el instante feliz, la persona querida. El cine amateur o doméstico se alimenta sobre todo de este motivo: volver a ver y a oír a los que ya se han ido. O a esos que fuimos y ya no somos.

El cine es un paso más en una lucha imposible: la que nos enfrenta a la muerte.

Hay una razón más para afianzar este punto de vista: los códigos de la inteligencia de la especie nos ordenan cuestiones muy concretas (no matar, no robar, formar una familia, obedecer al padre...) con la finalidad específica de sobrevivir. La supervivencia es el objetivo principal del ser humano. Y todos los códigos oficiales de todas las culturas van en esta dirección. Y los “subcódigos” de cada cultura se alimentan del código principal. Toda la ramificación se alimenta del tronco. Por ejemplo, el lenguaje clásico del cine, que toca guión, dirección y montaje.

Por lo que se refiere a guión, hablamos del modelo clásico, el oficial, que es a la vez el mayoritario y de mayor rendimiento industrial, no tanto de las numerosas opciones de guiones alternativos, que pueden ir en direcciones distintas e incluso opuestas.

¿Qué nos pide el guión de modelo clásico?. Un héroe que se marque un objetivo, que luche por él con todas sus fuerzas y que finalmente triunfe para que el espectador se identifique con él y crea que también él puede ganar. Es decir, el modelo pide un héroe que tenga iniciativa para saber qué es lo que quiere conseguir y constancia para vencer obstáculos, muchos de ellos aparentemente infranqueables. Iniciativa, constancia y un tercer elemento. El modelo clásico de guión pide la transformación del personaje. Que ese protagonista evolucione, cambie a mejor. (Es posible cambiar a peor, desde luego, pero ahí ya nos vamos apartando del modelo clásico y por tanto de lo que pide la inteligencia “oficial” de la especie).

Una de las biografías más repetidas en el audiovisual trata de un héroe que tiene una iniciativa de enorme importancia, cambiar la sociedad, y una constancia a prueba de numerosos obstáculos y enemigos, que le lleva a darlo todo por ese objetivo: su propia vida. Y que, al final, triunfa con un acto supremo de transformación. Nos referimos a la vida de Jesucristo.

Real o ficticia, la historia es una sublimación del modelo clásico en tres actos: desde el inicio sobrenatural con el ángel anunciador, pasando por la treyactoria repleta de milagros, como el de caminar sobre las aguas, multiplicar la comida o devolver a la vida a un amigo muerto, hasta el final mágico con la propia resurrección. Es la historia de un mago transformador, un líder que busca un equipo de gente para que le ayude a conseguir sus propósitos, que vive episodios de gloria pero se enfrenta al poder establecido, es traicionado, cruelmente torturado y ejecutado. ¿Una tragedia?. No, al final el personaje renace y triunfa sobre la muerte.

He ahí lo esencial: la victoria sobre la muerte. Una de las historias más influyentes de nuestra cultura, que pretende ser ejemplar, termina con una resurrección.

Lo que sugiere, también, en última instancia el guión clásico con esa necesidad de transformación es exactamente eso: una resurrección, el triunfo sobre la muerte del yo anterior, que se ha desgastado en la lucha, para que nazca un hombre nuevo mejor.

No pretendemos establecer ni que el modelo clásico haya sido influenciado por la historia de Jesucristo ni que la historia de Jesucristo haya sido influida por el modelo clásico. Estos dos ejemplos, el modelo clásico de guión y la vida de Jesús, son hijas de algo mucho más antiguo: los códigos principales de la inteligencia de la especie, que le dicen al hombre "márcate un objetivo, lucha por él, consíguelo, transfórmate... triunfa sobre la muerte".

Puedes hacerlo.

Triunfa todas las veces que haga falta.

Sé... como un gato.



Nota de Tasio: Sí, sé como el gato y triunfa sobre la muerte al menos siete veces. No es casualidad que el gato tenga acreditado el número que la banca se reserva para sí en el juego de dados. Si vivir es convivir con el azar, juega con ventaja, sé como el gato.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Extensión del mandamiento de no matar

Según la neuróloga italiana Rita Levi Montalcini, de 99 años, Premio Nobel en 1966, los insectos no evolucionan desde hace millones de años, ni lo harán en los próximos millones.


¿Por qué?

Porque son genéticamente perfectos.

El hombre sí que evoluciona, puesto que está en una fase cerebralmente todavía bastante primitiva.

Así, la imagen rutinaria del niño o del hombre pisando un escarabajo o aplastando una mosca podría ser vista por un observador imparcial como la de un ser muy imperfecto –pero que se cree poderoso y por tanto impune- destruyendo a un ser perfecto.

Una parte de la imperfección del ser humano está en su desprecio por la vida no humana.

Curioso que sea así porque en los códigos principales de la inteligencia de nuestra especie, es decir, en todas las culturas de todos los tiempos, brilla con luz propia una orden: “no matarás”.

Deberíamos aclarar o extender el mandamiento de manera que su enunciado llegue a ser algún día: “no matarás a ningún ser vivo”.

Actualmente, el genocidio de animales es un hecho que daña a la persona sensible. El sacrificio de perros y gatos es una constante en nuestras ciudades. Y en un orden de cosas diferente pero que manifiesta el atractivo del espectáculo de la violencia sobre el animal está la sofisticación de la tortura en los ruedos, que entre otras cosas pone a prueba los límites de la moralidad de los asistentes a la fiesta, que anteponen el arte a la crueldad más extrema con ejecución final y aplauso para el matador.

Existe un proyecto a nivel nacional para montar una coordinadora que organice el rescate, la adopción, la alimentación y la asistencia veterinaria para animales que en este momento están siendo sacrificados, como perros, gatos, hurones o incluso caballos. Parece que resulta todavía más cómodo a las instituciones seguir sacrificando que organizar la supervivencia. Esto también choca contra el objetivo principal de todos los códigos de inteligencia, que no es más que el de la supervivencia de la especie. De la especie humana, claro. ¿Deberíamos añadir algo más a ese objetivo?. ¿Por ejemplo: “supervivencia sin eliminación de las otras especies”?, O, de forma más egoísta: “sobreviviremos mejor y más placenteramente junto a los animales”. Creemos que mucha gente ya piensa en ese sentido, por suerte la generación más joven. Es conveniente cambiar el punto de vista de la administración y del gobierno para racionalizar este problema.

Este proyecto de rescate necesita de apoyos. Te invitamos a sumarte a él. El camino hacia el futuro pasa por respetar la vida.

martes, 2 de diciembre de 2008

Pactogaters: David Prandi y Victoria Bonnin



 David y Victoria son los veterinarios de la Clínica Veterinaria Betulia, en Badalona, donde rodamos una semana en enero del 2006. Conviven con un montón de perros y gatos, uno de ellos una gata ciega y sorda pero feliz. Hasta hace poco su clip predilecto era el 22,
dedicado a Badagats, la asociación de salvamento de gatos de su ciudad. Pero a partir de ahora, es el 31.

(PCEG 31) Veterinaria Betulia

Así, más feliz que una lombriz.

En este clip dicen una de las frases claves para entender toda su trayectoria:
“Ver animales es como una droga”

Victoria se enganchó a esa droga en su infancia, desde los tiempos del programa de televisión “Zoo loco”. David comparte la afición animalística con toda la familia y con un montón de alumnos que le quieren de verdad en la facultad de Veterinaria, donde imparte clases. Su hermana Elisabeth es nuestra directora de fotografía y Jo-Jo, nuestra gata estelar, su gata. Los padres de David y Elisabeth convivían con la gata Mirette, doble de Josephine, que aparece en nuestra foto predilecta de Rose.
Rose Avalon dedicó el estreno del film el 7 de septiembre del 2007 a Mirette, fallecida el día antes.
David, con la ayuda de su padre, el doctor Prandi, pediatra, ejerció de arquitecto y diseñador de interiores de la clínica. Es un lugar apacible, organizado y bello en el que animales y seres humanos se sienten bien.

Conocí a David y Victoria el día después de una noche terrible. Nuestra perra Duqui, de 15 años, tuvo diversas hemorragias que la desangraron hasta llevarla muy cerca de lo que parecía el final. No encontrábamos veterinario. Elisabeth nos orientó hacia su hermano David en Badalona. Él y Victoria operaron a Duqui y la salvaron (para nosotros, un milagro).

Diez años más tarde, Alberto Jiménez (David) y Belén Fabra (Sara) estudiaban los movimientos de David, Victoria y sus ayudantes para conseguir moverse con autoridad moral entre perros y gatos. Alberto se llama en la película, claro está, David.

David y Victoria, ojalá podáis ver cada vez más, animales felices.


 

sábado, 29 de noviembre de 2008

Cómo se hizo "Lo oí por ahí"

No sé si lo mejor pero al menos lo más extraño, surreal, freak, decadente, desgarrado y mítico se concentra, en el audiovisual, en unos años: desde finales de los sesenta hasta principios de los ochenta. Es decir, en los setenta del siglo XX. Lo más exótico está en esos tiempos, desde “Eraserhead” de David Lynch hasta “Arrebato” de Iván Zulueta.

En música, tal vez también. Ahí está el final oscuro de los Beatles, el mejor y más espacial Pink Floyd, un montón de psicodélicos y de fussions, Weather Report, Camarón y Paco de Lucía, Triana, Serrat, Cohen y los cantautores... y los Creedence Clearwater Revival.

Creedence. ¿Por qué su fulgor fue tan breve? ¿Cómo consiguieron ser tan buenos?. ¿Por qué se pelearon y murieron, después? ¿Por qué hoy el superviviente John Fogerty, el más admirado, no parece que sea la misma persona que aquel joven cantante con tan extraordinaria energía?.

Julia, aconsejada por Aparisi, escogió uno de los temas más míticos del grupo más especialmente mítico, brillante e inaprehensible: “I heard it through the grapevine”. Un tema de Norman Whitfield y Barret Strong popularizado por Marvin Gaye, en una versión también espléndida.

Pero Rose Avalon (Julia) prefirió basarse en la versión que más le gustó, la de Creedence.

Sirva todo ello como homenaje a uno de los autores del tema, Norman Whitfield, fallecido este pasado septiembre. Autor también, con Barret Strong, de “Papa was a rolling stone”, que popularizaron The Temptations.

Rose Avalon canta I heard it through the grapevine

Lo oí por ahí

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Nuestros gatos de mentira

Tras la exposición de fotos de gatos auténticos de Marina Peña, inauguramos esta exposición de gatos de mentira, con lo mejor de nuestra rama joven de artistas: los graffitis gatunos y dibujos de Martí Ruiz, el story board de Jordi Baeza, una propuesta de cartel de nuestra alma mater Mari Carme Padrosa y una portada de nuestros artistas multidisciplinares Alfredo Castellanos y Núria Megías.


Nuestros gatos de mentira

¿Son de mentira? Para mí son tan reales como los otros. Cualquier día, como el hijo adoptivo de Gepetto, se volverán de carne y hueso.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Examen al gato



El viernes 14 de noviembre del 2008 una veintena de alumnos del "Máster de Dirección de Cine y Televisión de la Universidad Ramon Llull / Sagrera" sometieron a examen la película, que habían visionado el día antes en el aula.

Entre los comentarios, destaco los siguientes:

Sara, la novia de David, desaparece demasiado de golpe, a mitad de la película; falta al menos una conversación con Julia que aclare las cosas. Una aparición postrera, algo, lo que sea.
No puedo estar más de acuerdo y lamento de veras no poder corregirlo.

Planteada la posibilidad de si una escena de sexo entre Julia y David hubiera mejorado la película la respuesta fue unánime: no. Insistí sobre ello, puesto que los alumnos eran jóvenes, mitad hombres y mitad mujeres... ¿por qué no una escena de sexo feminizante, dulce, suave, erótica, tal vez soñada?. Eso fue lo que valoramos en su momento diversos miembros del equipo. La respuesta de los jueces se repitió nuevamente unánime: no.
Es decir, ahí parece que acertamos.

Sí a la secuencia bajo la lluvia de David y Julia en la que no se llegan a dar el beso (al final del segundo acto). Para algunos, es lo mejor de la película. Pero con matices, puesto que uno de los examinantes considera que ese es efectivamente el punto más alto del film y que, a más de 20 minutos del final, la curva de interés no vuelve a remontar.

El personaje de la protagonista Julia fue considerada algo “borde” al manipular de tal modo a Aparisi (que siempre gusta a casi todos), mostrándose en ocasiones bastante desagradable, y encima al utilizar continuamente a su gata, para acercarse a David. Pero a la vez los espectadores entendieron su actitud, puesto que cuando no se es querido uno puede actuar así al considerar que el mundo entero está en contra.

Se consideró que no es suficiente antecedente de elemento surrealista la simple aparición del detective de ruidos al principio. Falta algo más, una anécdota o historieta, que anticipara los surrealismos que entran más tarde con el mismo detective y con la neurótica de ruidos.

Parece ser que el euskera de Julia en la canción “Parlem-ne” (Hablemos) al principio en la cafeta es más bien deficiente. Dos hablantes lo confirmaron.


Cito algunas opiniones personales que considero válidas, puesto que con toda seguridad son representativas de otras muchas miradas y lecturas.

Las chinas: una espectadora no entendió su presencia en la historia.

Demasiado hablar, se habla en exceso… son mejores las secuencias en silencio y hay algo incoherente en el global entre tanto parloteo.

Mucho más atractivos los personajes secundarios, especialmente la neurótica de ruidos.

Una reducción de hasta 15 minutos no hubiera ido mal, hasta dejar la película en 85 minutos en lugar de los 100 que tiene ahora.
Pienso que 5 minutos menos sin duda mejorarían el global, aunque con la mejor voluntad extirpadora me vería hoy todavía incapaz, a un año del estreno, de cortar más de 3 minutos.

Agradezco sumamente este examen constructivo a los alumnos del máster.