martes, 30 de septiembre de 2008

Pactogaters: Alfredo Castellanos y Núria Megías



 El paraíso no es posible sin Alfredo y Núria. Son pintores, grabadores, diseñadores, montadores, videoartistas que se interpretan a sí mismos y que viven en la torre más alta de Gracia, una torre que hemos retratado por fuera y por dentro, y que también se interpreta a sí misma. (El re-estreno en el Verdi Park sala A fue como exhibir la película en los bajos de su torre).

De hecho, viven tan arriba, tan alejados del suelo, tan en contacto con las nubes, que una visita a su torre, degustando las pastas increíbles que inventa Núria, es lo más cercano a una estancia en el paraíso. ¿Cómo extrañarse de que una de sus últimas piezas se llame "La felicitat de viure a la ciutat de dalt" (La felicidad de vivir en la ciudad de arriba)?

Nada en ellos es convencional. Nadie que les conozca les puede olvidar. Son verdaderamente excepcionales. Como sus videocreaciones radicales, que están en el límite de lo aristocráticamente minoritario. Una película de interferencias (Naufragio), otra de pies de bailarines (Mapa de la cadencia), otra de hojas y gotas de agua (Land Frame), otra de retablo pictórico con imágenes en movimiento (La felicitat de viure a la ciutat de dalt).

Inauguramos flamantemente nuestro clip número 30, montado por ellos mismos, en el que pueden verse fragmentos de algunas de sus videocreaciones.

(PCEG 30) Núria y Alfredo

Tienes que cambiar radicalmente, cambiar el chip

Gracias a ellos conectamos con sus músicos en varios cortos, Frullato, que en la película ponen música en la cafeta mientras Julia llora ante su amiga Núria, que le dice: "La vida empieza cada dia".


Todas las frases de Núria y Alfredo en la película son, naturalmente, de su propia cosecha. Por ejemplo, ese feliz monólogo de Alfredo ante la pantalla de ordenador, ante los pies y los drops, reproducido en el clip.

Recuerdo una ocasión, en la vila de Sitges, cuando Alfredo y Núria lloraban desconsoladamente la muerte del pintor mecenas que les bautizó como "enamorados artistas", el mecenas en cuestión apareció –vivo-, provocando un estallido de euforia y risas. Yo eso lo he visto.

El paraíso existe: es un balneario húngaro con Alfredo y Nuria, cámara en mano, en las piscinas termales. O su torre en el centro gravitatorio de Gracia (Torrijos con Plaza Virreina), una de las zonas más bellas de Barcelona.



 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Los ojos de Nuria hablan, tienen una expresividad enorme.
Ana Castillo

alfredo dijo...

Gracias Ana.

Tus palabras son una bonita sorpresa.

Núria

Anónimo dijo...

Nuria eres unica
i recuerda... lacuina q no amoina!!!
ya sabes kien soy verdad?
jejejejej
sigue tus sueños!!!! por cierto kiero un autografo tuyo!!!!!